sábado, julio 30, 2011

Cómics históricos: Tintín en el País de los Soviets

Con el ya cercano estreno de la película The Adventures of Tintin: Secret of the Unicorn, dirigida por Steven Spielberg y producida por Peter Jackson, me ha dado por buscarme toda la colección completa del personaje creado por Georges Prosper Remi (mejor conocido como Hergé), sobre todo porque, a pesar de haberme visto casi toda la serie de animación, lo cierto es que son contados los álbumes del personaje que me he leído.
Por supuesto, he decidido leérmelos en orden, y para ello he empezado por su primer álbum, probablemente el más raro de todos: Les Aventures de Tintin, reporter du "Petit Vingtième", au pays des Soviets (Las aventuras de Tintín, reportero del "Petit Vingtième", en el país de los Soviets o simplemente Tintín en el país de los Soviets). Digo que es el más raro porque es el único de los libros del personaje no redibujado y colorado por Hergé, sino que se ha publicado tal como se publicó serializada originalmente en el suplemento infantil del periódico Petit Vingtième (sí, el mismo en el que se suponía trabajaba el protagonista de la historia) desde enero de 1929 hasta mayo de 1930.
La historia muestra como Tintín, acompañado de su fiel perro Milú, pone rumbo hacia la URSS para investigar las políticas de Stalin. Sin embargo, su viaje se ve plagado de contratiempos ya que la OGPU intenta pararle los pies para intentar que el resto de paises descubran lo que está ocuriendo en realidad en dicho país, pero, como se hará normal a lo largo de toda la colección, la astucia de Tintín, el mal genio de Milú y la buena suerte de ambos personajes los hará superar todas las dificultades.
Como digo, el álbum es bastante raro, ya que muestra situaciones muy surrealistas, incluso para Tintín. Mientras que las siguientes aventuras muestran un poco más de realismo, en esta vemos como Tintín sobrevive a catástrofes mortales como una explosión que destruye casi todo un tren o que otro tren arrolle el coche en el que va sin sufrir más daños que destrozársele la ropa. Aunque el humor es una constante en toda la carrera de Tintín, este tomo tiene mucho más humor (rozando el absurdo) que la gran mayoría, lo cual demuestra el hecho de que el pequeño Milú tenga mucho más protagonismo, teniendo casi un bocadillo por viñeta (a pesar de que sus comentarios parecen no ser entendidos por los humanos).
Además, la historia se hace bastante repetitiva llegado a cierto punto, ya que todo se basa en trampas que le tienden y como las sortean, sin ningún intento de tener un poco de trama, algo que en siguientes libros también sería corregido. Probablemente sea por ésto por lo que Hergé nunca redibujó el libro (en sus propias palabras, él no consideró nunca esta historia como trabajo real, sino como sólo un juego).
Sin embargo y siendo justos con el libro, tenemos que pensar cómo fue publicado, cual era su intención y, además, la fecha en que fue publicado. En 1929 el cómic todavía no era una forma de expresión especialmente popular, estaba completamente orientado a los niños y, además, se publicaba semanalmente, de modo que los niños todas las semanas verían a Tintín escapar de una de las trampas de los soviéticos.
Como documento histórico también es interesante, sobre todo por mostrar cómo veían los belgas a los soviéticos y al comunismo en sí, además de que Tintín se convertiría en uno de los primeros cómics belgas de importancia (la industria franco-belga del cómic es la más importante de Europa).
Pero, como cómic de entretenimiento, no da la talla, mejor esperar al segundo álbum de la colección: Tintín en el Congo.

No hay comentarios: