lunes, agosto 29, 2011

Historia del cómic, Capítulo I: Antecedentes

Como complemento a mi serie de artículos "Cómics Históricos", he decidido hacer una serie de artículos que, si bien ya intenté primero en el antiguo blog (aunque sólo con Marvel y DC) y luego en el blog exclusivo de cómics que monté (pero en el que nunca llegué a escribir mucho), dicen que a la tercera va la vencida, así que espero esta vez poder dar una visión bastante completa de lo que han sido históricamente los cómics. En realidad, los "Cómics Históricos" deberían ser un complemento a esta serie, pero como la otra la escribí antes, ¿qué demonios?
Antes de empezar por este viaje a lo largo de la historia de los cómics, tal vez esté bien preguntarnos, ¿qué es para nosotros un cómic? Wikipedia lo define como "una serie de dibujos que constituye un relato, con texto o sin él, así como el medio de comunicación en su conjunto". Por su parte, el autor Scott McCloud, en su obra Understanding Comics: The Invisible Art, intenta dar una definición más concreta, definiéndolo como "Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con el propósito de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector". Estas definiciones, sin embargo, no son aceptadas por todo el mundo, entre otras cosas porque exige que haya más de una imagen, dejando fuera muchas viñetas cómicas que aparecen en muchos medios de comunicación. En mi opinión, un cómic es aquella ilustración o secuencia de ilustraciones que intentan transmitir una historia. Tal vez mi definición sea algo pobre, pero es la que usaré para este primer artículo, donde hablaremos del cómic antes de que realmente existiera el término "cómic".
Desde que los seres humanos empezamos a tener un poco de uso de razón, nos ha gustado contar nuestras historias, tanto reales como ficticias. Un método para contarlo y ser recordado siempre ha sido escribirlo, pero el acceso a la lectura no siempre ha sido tan público como en nuestros tiempos, así que, si se quería que nuestras historias fueran conocidas por la mayor cantidad de gente, era necesario expresarla con dibujos. Ya en la propia prehistoria, los hombres mostraban cómo habían sido sus días de caza dibujándolos en las paredes de las cuevas, tal vez por bravuconería ante otros miembros de su tribu o tal vez para ser dejado para la posteridad o incluso para rendir tributo a alguna divinidad, no lo sabemos. Pero cualquiera podía ver sus pinturas y entender lo que había ocurrido: era una ilustración que contaba una historia. Por lo tanto, según mi definición, la historia de los cómics se remonta a antes de la invención de la escritura.
Pero los cómics no fueron usados por los prehistóricos y luego fueron olvidados. Egipcios y mayas, dos civilizaciones extrañamente parecidas, ambas contaban en diversas pinturas sus costumbres y a veces incluso las hazañas de algún príncipe o dios. Griegos y romanos, gracias a cerámicas o a tallados en sus edificios, contaban historias sobre sus dioses. Incluso muchas iglesias y catedrales de la época medieval cuentan, ya sea a través de cuadros, ya sea a través de vidrieras, historias de la biblia o vidas de santos. Y podríamos ir creando una larga lista de otras civilizaciones que han usado los dibujos como forma de contar sus historias.
Sin embargo, cuando el cómic empezó a ir tomando forma como lo que a día de hoy todos conocemos como cómic, fue a partir del invento de la imprenta moderna en 1440, a partir de cuándo la prensa empezó a publicar ilustraciones satíricas muchas veces criticando la actualidad, una práctica que se extiende hasta nuestros días, y siendo probablemente el precursor más directo de los actuales cómics, cuyos primeros ejemplares llegarían durante el siglo XIX... pero de eso hablaremos en la próxima entrega.

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