viernes, agosto 12, 2011

(Reseña de cómic) Rurouni Kenshin

Aunque ya haga más de 10 años desde que este manga terminó de publicarse en Japón (unos cuantos menos desde su publicación en España), siendo uno de mis mangas favoritos y habiéndomelo releído estos últimos días, he decidido dedicarle hoy un post a esta estupenda serie.
El nombre completo de esta serie es Rurouni Kenshin Meiji Kenkaku Roumantan (algo así como El vagabundo Kenshin: la romántica historia de un kendoka Meiji), aunque en los paises de habla hispana se haya llamado El Guerrero Samurai o Samurai X. Creado por Nobuhiro Watsuki y publicado por la revista Weekly Shounen Jump desde el 94 hasta el 99, la serie fue primera vez recogida en 28 tomos a medida que se iba publicando en dicha revista, para luego haberse re-editado en sólo 22 tomos en 2006.
La trama de este manga nos sitúa en un momento histórico de la historia de Japón, en el que sería el año 1878 en nuestro cómputo de años, 10 años después de que el llamado gobierno Meiji ganara la guerra del Bakumatsu. En esta época, un samurai llamado Kenshin Himura que participó en dicha guerra siendo apodado Hitokiri Battosai (el asesino Battosai) vive como un samurai errante (un Rurouni, traducido al español como "vagabundo") que se ha prohibido matar desde que cayera el anterior gobierno, y para ello lleva consigo una sabakatou, una espada con el filo invertido, con la cual es muy difícil matar a una persona en combate. A partir de que Kenshin conoce a la joven Kaoru Kamiya, maestra adjunta de un dojo de kendo, Kenshin se empieza a ver envuelto en una serie de tramas políticas, muchas de ellas por culpa de su pasado como asesino.
Durante los primeros seis tomos se nos presentan a los personajes principales que acompañarán al personaje durante toda la serie, todo con una serie de pequeñas sagas que rara vez superan un tomo de extensión. A partir de entonces comienza la saga más popular de la serie, la de Makoto Shishio, que se extiende desde el tomo 7 hasta el 17, y los últimos 11 tomos se dedican a presentarnos la saga de la redención de Kenshin, acompañada del último enemigo, Enishi Yukishiro.
La serie es por lo general una típica serie manga shounen ("para hombres", es la denominación que los japoneses dan a los mangas de acción y aventuras): mucha acción intercalada con humor en los momentos de poca tensión, batallas interminables e imposibles y mucha sangre (muchísima). Pero, por otro lado, la documentación tanto histórica como de los estilos de kendo (sobre todo siendo el autor un kendoka frustrado) le dan un cierto toque de realismo, a pesar de que haya, como siempre, muchas fantasmadas. Pero la historia es muy buena, lleva buen ritmo y engancha mucho. Todos los protagonistas son bastante carismáticos, de modo que llegas a echar de menos a cualquiera de ellos cuando, por algún motivo, desaparece temporalmente de la serie. Y destacar el personaje de Makoto Shishio, el villano más temible de la serie, que no sólo es el villano principal de la primera gran saga, sino que el villano de la segunda (y última) saga larga no le llega ni a la suela (también es cierto que Enishi es más un vengador que un villano).
También es muy interesante lo bien que trata el autor las psiques de cada uno de sus personajes, como llega a hacernos meternos en sus pieles, sobre todo en la saga final, cuando Kenshin por fin encuentra la respuesta para expiar sus crímenes pasados.
El dibujo de la serie, por lo general, es muy bueno. El autor sabe guardar las proporciones establecidas (algo no muy habitual en el shounen), aunque éstas no sean del todo realistas como en casi todo el manga, y el nivel de detalle que alcanza con los escenarios, la ropa y las armas es muy alto, aunque él mismo reconoce que algunos no cuajan con la época en que se sitúa en una serie de comentarios que va soltando a lo largo de la serie explicando el proceso de creación de cada uno de los personajes. Pero tal vez el principal problema es como el autor se deja llevar por sus influencias de cómics de superhéroes, hasta el punto que uno de los personajes de la última saga es, indiscutiblemente, un clon de Veneno, el enemigo de Spiderman, lo cual lo hace perder realismo, aunque, por otro lado, hacen la historia más interesante.
En general, la serie es muy entretenida aunque tenga algún que otro pequeño fallo, pero la verdad, dichos fallos me parecen todos perdonables. La unión entre acción, humor y drama hacen que pueda ser accesible a una gran variedad de público y los entretengan a todos de igual modo. Y leer las notas del autor para ir comprendiendo no sólo por qué creó a los personajes de tal manera, sino también entender la política de la época para comprender el por qué de las situaciones que se presentan en el manga, para mí son muchos puntos que se le suman.

3 comentarios:

Ismath dijo...

Casualmente también me la releí hace nada. Creo que te has pasado un poco en eso de las peleas interminables =P. Me explico: comparada con otros muchos shounen, las peleas de Rurouni Kenshin se resuelven bastante rápidas... por ejemplo antes del duelo con Enishi, las peleas de Saito, Aoshi, Yahiko y Sanosuke se las despacharon en un número cada una. Eso es una mierda comparado con lo que tenemos hoy por hoy (bueno de lo que yo sigo, quito del saco a Fairy Tail y ya).

Y respecto al clon de Venom, en una de las notas el tipo decía que no se había quedado satisfecho creando un enemigo tipo "fenómeno" (bueno en realidad casi siempre se quejaba del resultado final de personajes).

Roberto Mendoza Marrero dijo...

Realmente, todas esas peleas duran más de un capítulo (que no tomo) xD. De todos modos, lo comparo con un combate normal de kendo que normalmente consiste en como mucho tres asaltos. Vale que no es tan bestia como Naruto o DB, pero siguen siendo largos respecto a lo que deberían ser xD. Las únicas peleas que se corresponden al kendo real son cuando Kenshin asesina al prometido de Tomoe.

Y sí, me he leido todas las notas de las creaciones de personajes, y como friki de cómics americanos entendí casi todas las referencias (incluso aquellas que no decía explícitamente). Pero que reconozca sus "errores", no lo excusa de que sean errores al fin y al cabo. Pero aún así, el resultado final me gustó (como creo que he dado a entender en el post xD).

Roberto Mendoza Marrero dijo...

Acabo de pillar lo de las peleas que dijiste, y sí, esas fueron un número cada uno... Pero esas son una de las peleas más inútiles de todo el manga. No pintaron nada, y el mismo autor reconoce que las puso sólo para que no se quedaran esos 4 comiéndose los mocos durante toda la secuencia final xD.