lunes, septiembre 12, 2011

Historia del cómic, Capítulo III: La Edad de Platino

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En la anterior entrega vimos cómo en 1896 se publicó el que, durante muchos años, sería considerado el primer cómic de la historia, por ser el primero en combinar una secuencia de imágenes con bocadillos, dando inicio a la que hoy conocemos como la Edad de Platino de los cómics. De hecho, en un libro que reimprimía esta y otras tiras del "niño amarillo" publicado en 1987 y llamado The Yellow Kid in McFadden's Flats fue donde por primera vez se usó la expresión comic book, que, aunque a día de hoy la usamos para cómics de todos los géneros, en este tiempo se refería a, como su nombre indica, "libros cómicos".
La publicación de este libro dio pie a que se publicaran otros libros similares, todos con reimpresiones de las tiras que aparecían por ese entonces en las revistas de la época. Destacan en esta época Funny Folks y The Blackberries, los cuales marcaron el estilo que llevarían la mayoría de los cómics de esta Edad de Platino. Los primeros personajes populares de cómics empezaron a aparecer entonces: Mutt & Jeff, Little Nemo, Happy Hooligan, etc. Todos estos personajes empezaron a aparecer en libros y recopilaciones de diversos formatos.
Fue en 1922 cuando apareció el primer cómic mensual. Aunque sólo duró un año y no tenía una línea fija, sino que a lo largo de sus 12 números se fueron reeditando tiras de distintas revistas, Comics Monthly tiene el honor de haber sido la primera revista en adoptar este formato. Pero fueron Dell Publishing los que por primera vez crearon un cómic mensual que se mantuvo y que, además, se basaba en cómics originales: The Funnies, cuyo primer número salió en octubre de 1929.
Pero no sólo en América se iba desarrollando la industria del cómic: paises como Inglaterra, Bélgica o incluso China seguían también experimentando con esta nueva manera de contar historias. Mientras en el Reino Unido seguían un estilo parecido al americano, empezando a publicar las primeras antologías como The Dandy o The Beano, en Bélgica, los cómics de Tintín creados por Hergé, publicados como un suplemento a un periódico y más tarde reimpresos en sus propios libros, marcaban el estilo que sería predominante en la industria franco-belga. En China, sin embargo, el estilo todavía era muy distinto al de los occidentales.
Pero en los EE.UU., que era donde más avanzaba esta industria en esta época, pronto darían saltos sustanciales gracias a las nuevas compañías que se unirían al carro del cómic. Por un lado, estaba la recién formada Walt Disney, con su libro The Adventures of Mickey Mouse publicado en 1931 y su serie Mickey Mouse Comics (aunque sólo durara cuatro números). Y, por otro, el editor Malcolm Wheeler-Nicholson fundó su editorial National Allied Publications, lanzando su primer cómic, New Fun Nº 1, en 1935, antología a la cual seguirían otras revistas del mismo tipo.
También los años 30's vieron cómo la temática de los cómics, que hasta entonces había sido completamente humorística e infantiles, empezaba a cambiar. Historias más detectivescas y westerns ocupaban la gran mayoría de las antologías que llenaban los quioscos, hasta 1938, cuando, en el primer número de la serie Action Comics de la National Allied Publications (a día de hoy, conocida como DC Comics) apareció, de manos de los ya para ese entonces respetados autores Joe Shuster y Jerome Siegel, el primer superhéroe, Superman, dando inicio a la que se conocería como la Edad Dorada de los cómics.

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