sábado, octubre 29, 2011

(Reseña de juego) Jurassic Park: Operation Genesis

Como ya he comentado alguna vez en este blog, mi afición por los dinosaurios convierten a Jurassic Park en una de mis sagas favoritas. Desgaciadamente, de todo el material adicional que se ha ido sacando aparte de las novelas y las películas, poco o nada se salva de ser bastante pobre. Sin embargo, no me rindo y sigo a la caza de cómics o juegos de la saga que puedan llegar a gustarme, y así me he encontrado con Jurassic Park: Operation Genesis.
Este juego, lanzado en 2003 por Konami, sigue el estilo de juegos de estrategias empresariales como Theme Park o Zoo Tycoon. El juego nos pone a los mandos de la dirección del parque, contratados por InGen para crear el que será el parque de atracciones más sorprendente del mundo, perdido en una isla en medio del mar. Para ello, contamos con la ayuda una serie de profesionales sacados de las películas, como el paleontólogo Alan Grant, el informático Ray Arnold o la paleobotánica Ellie Sattler, mientras que otros personajes, como la administradora Jane Powers, son completamente inventados. Así, a lo largo del juego deberemos ir creando atracciones, buscando ADN de dinosaurios para añadirlos a nuestro parque, darles atención veterinaria a los animales, mantener a nuestra clientela cómoda, resolver situaciones de crisis... Todo un mundo de posibilidades se abre ante nosotros cuando comenzamos una partida en este juego.
Afortunadamente, no nos sueltan así de golpes, sino que hay una serie de ejercicios que podemos realizar antes de comenzar una partida de verdad, y en los cuales nos enseñarán desde los controles básicos hasta las partes más duras de la administración. Y, aparte del modo de ejercicios y el modo de juego principal, en el cual simplemente debemos crear el parque y asegurarnos de que funcione sin hundirlo en la quiebra, hay otro modo de juego, llamado "Misiones", en el que se nos van asignando distintos objetivos que debemos cumplir en nuestro parque.
Para cualquier fanático de la saga, el juego es una maravilla: poder construir tu propio Jurassic Park, poder criar a tus propias criaturas (cuya variedad es bastante grande) e incluso "participar" en las atracciones que vayas montando. También para los aficionados de este tipo de juegos, el reto es bastante interesante, ya que hay muchas áreas que ir gestionando. El problema es que en un comienzo se hace muy engorroso tanto control que hay que efectuar (como suele pasar en la mayoría de estos juegos) y se tarda en pillarle el ritmo al juego. Además, la partida principal sin misiones se hace, con el tiempo, un tanto aburrida, cuando ya el parque empieza a tomar forma y tienes que ir tomándote con paciencia los siguientes pasos, mientras que las misiones, al ocurrir en un parque ya creado previamente, no atrae lo bastante, ya que no sientes que sea "tu parque". Otro modo interesante, que no he probado aún ya que hay que finalizar todas las misiones para desbloquearlo, es el del "Área-B", una isla en la que simplemente crear a los dinosaurios y permitir que paseen a sus anchas, un poco como era la isla Sorna en El Mundo Perdido.
Como digo, la variedad de dinosaurios es bastante grande, pero hay una ausencia bastante importante y, que la verdad, me ha parecido un grave fallo: los pterodáctilos. Cierto que los pterodáctilos no son realmente dinosaurios (de forma contraria a la creencia popular), pero son unos animales que todo el mundo relaciona con este concepto y que, además, tanto en la primera novela como en la tercera película aparecían, en ambos casos con el interesante concepto de una "pajarera", lo cual podría haber sido bastante curioso de construir en un juego de este estilo.
Sin embargo, y a pesar de los fallos, el hecho de poder montar tu parque a tu antojo y poder divertirte cuando tengas un "descanso" en la dirección del parque viendo cómo interactúan entre ellos, luchan o comen emociona a cualquier fanático de estos animales. Y se rumorea que, con el estreno de la cuarta película, una secuela de este juego pueda salir, cosa que espero con muchas ganas.

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