lunes, noviembre 07, 2011

Historia de los cómics, Capítulo XI: La industria franco-belga

Previously, on The CubeBlog...
Capítulo X: Cómics en España

Aunque España ha sido un país con bastante importancia en el mundo del cómic, dentro de Europa el país que más destaca es Bélgica, acompañada, debido a compartir idioma, por Francia. En francés, los cómics son denominados bande dessinée (algo así como "tira dibujada", frecuentemente abreviado como BD), y en  neerlandés, stripverhalen ("historias en tira").
En primer lugar, y para entender lo importante que es esta industria en el mundo del cómic, tenemos que recordar que Rodolphe Töpffer, considerado el padre del cómic ya que fue el que creó la historia Histoire de M. Vieux Bois (como vimos en el segundo capítulo de estos artículos), era un suizo que vivía en Francia y que, por tanto, publicó sus historias por primera vez en dicho país.
Como ocurrió en casi todos los países, en un comienzo los cómics se publicaban en revistas y periódicos, apareciendo series muy populares como Bécassine o Zig et Puce.  Pero no sería hasta 1929 cuando Hergé publicaría el popular Les Aventures de Tintin, reporter du "Petit Vingtième", au pays des Soviets, primer cómic del popular personaje y que comenzaría a aumentar de forma exponencial la popularidad de estas historias.
La popularidad creciente de los cómics ayudó a que, en 1934, el húngaro Paul Winckler lograra un trato con la King Features Syndicate para empezar a publicar el que se considera el primero de los bande dessinée modernos, una revista que incluso ha sobrevivido hasta nuestros días (aunque durante la II Guerra Mundial desaparecería brevemente): Journal de Mickey. El éxito fue rotundo y fue copiado por muchas otras editoriales, que se dedicaban a importar series americanas, hasta que en 1938 otra revista importantísima apareció: Spirou.
Sin embargo, la II Guerra Mundial fue un duro golpe contra esta industria, cuando la censura se impuso, no sólo impidiendo importar cómics americanos, sino también controlando qué tipo de contenidos se publicaban en los cómics. Sin embargo, esta época hizo aprender mucho a los artistas francófonos, y durante esta época fueron apareciendo muchos autores que acabarían destacando en la industria, como Peyo (Los Pitufos), André Franquin (Marsupilami) o Albert Uderzo (Astérix).
Tras la guerra, el sentimiento hacia los cómics no eran especialmente buenos por parte de los comités censores, que aún impedían que muchos de los cómics americanos se exportaran, además de empezar a perseguir a muchos de los autores que hasta ahora habían trabajado sin problema, como el mismo Hergé, quien fue acusado de nazi.
Por otro lado, muchas revistas habían desaparecido durante la guerra, mientras que muchas otras nuevas habían surgido, aunque hasta los años 50's la cosa no alcanzó una estabilidad, cuando las revistas más importantes de cómics serían Spirou y la recién creada por Herge Tintin. A partir de entonces, la cosa pareció empezar a normalizarse y los cómics empezaron a evolucionar a unos formatos bastante habituales en esta industria, y que aún continúa en la actualidad, basado sobre todo en volúmenes autoconclusivos más que en historias por episodios.
Poco a poco, a partir de finales de los 60's, también empezaron a aparecer cómics destinados para público más adulto, con tramas o incluso imágenes más maduras. Desde entonces, la industria de estos paises no ha hecho más que crecer y crecer, añadiéndose nuevas editoriales a las ya existentes y poco a poco concienciándose de su importancia en la industria del cómic mundial.

No hay comentarios: