miércoles, noviembre 09, 2011

(Reseña de cómic) Spider-Island

Aunque el evento crossover principal de Marvel estos últimos meses era Fear Itself, estas editoriales no se cortan un pelo en montar otros pequeños crossover al mismo tiempo que el principal, y en este caso tenemos Spider-Island, un evento protagonizado por Spiderman y al cual se han unido muchos otros personajes de la editorial (sobre todo, todos aquellos establecidos en Nueva York).
La trama de Spider-Island comienza cuando un grupo de ciudadanos, entre los que se encuentra Carlie Cooper, la novia actual de Spiderman (si no sabéis lo que ha pasado con MJ es que lleváis perdidos mucho tiempo del universo del personaje), empieza a desarrollar poderes arácnidos, lo cual resulta ser obra de un antiguo enemigo de Spiderman, el Chacal, aunque éste en realidad trabaja para la Reina Araña. Y, aunque al principio pueda parecer un problema menor, el auténtico problema comienza cuando las mutaciones van más allá de simples poderes arácnidos y todos los ciudadanos de Nueva York que no tuvieran poderes previamente empiezan a transformarse en arañas gigantes al servicio de la villana antes mencionada...
El evento principal ha ocurrido en la colección The Amazing Spider-Man, concretamente del número 666 al  673 (6 partes además del preludio y el epílogo) y ha sido llevado por Dan Slott y Humberto Ramos, aunque el prólogo y el epílogo los dibujó Stefano Caselli. Reconozco que sólo me he leído esta serie y he ignorado los tie-ins, aunque la serie es perfectamente comprensible sin leerlos, aunque, a diferencia de lo que pasó con Fear Itself, tiene pinta de que todos los tie-ins tienen una relación clara y directa con el evento, con lo cual podría ser interesante leerlos.
Por lo general, la trama está bastante bien. No sólo tiene buen ritmo y no se pierde en subtramas inútiles (como suele ocurrir en este tipo de cómics) sino que además, para los que llevamos algún tiempo desconectados del mundillo arácnido, nos mete bastante bien en situación sobre los personajes, sobre todo aquellos que han sufrido cambios importantes en los últimos años. Por contra, el dibujo de Humberto Ramos, aunque resultón, no es precísamente una joya. Los personajes están muy cuadriculados y las caras son bastante raras en la mayoría de las ocasiones. Por contrario, Caselli, en los dos números que hace, demuestra un mejor dominio de los lápices, mostrando unas imágenes bastante más realistas, frente a los caricaturescos diseños de Ramos.
En definitiva, el evento es interesante, divertido, y un buen punto de inicio para los que hemos perdido contacto con el personaje. Además, por lo que ha dejado caer Marvel, habrán consecuencias en forma de nuevas series, entre ellas una dedicada a la Araña Escarlata (cuya identidad está aún por revelar). Estaré atento para descubrir qué ocurrirá con todo esto.

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