jueves, enero 12, 2012

(Reseña de cómic) Superman: Secret Identity

Aunque fuera del sello Elseworlds de DC Comics, la miniserie Superman: Secret Identity (Superman: Identidad Secreta), publicada en 2004 por Kurt Busiek y Stuart Immonen, cuenta una historia que no ocurre en el universo principal de los cómics DC, sino en uno de sus universos paralelos.
La historia nos muestra la vida de Clark Kent, un joven que vive con el estigma de tener el mismo nombre que un famoso personaje de cómic, hasta que un día descubre que comparte con el superhéroe ficticio algo más que su nombre, sino también sus poderes. A partir de entonces vemos la evolución en la vida del joven durante todos sus años llevando una doble vida similar a la del Superman de los cómics.
La historia es bastante curiosa y recuerda bastante a la historia de Superboy-Primo (aunque este último viera su universo destruido antes de llegar a hacerse adulto), y de por sí Busiek reconoce haberse inspirado en dicho personaje. Aunque, como digo, la historia es bastante curiosa e incluso interesante, los números son demasiado largos (poco más de 50 páginas por número), con lo cual llegan a hacerse pesado en alguna ocasión, además de que suele dar muchas vueltas sobre un mismo tema, haciendo que a ratos parezca que no avanza. Si a eso le sumamos que la historia llega a hacerse bastante predecible, el trabajo del guión es bastante pobre. Eso sí, lo extraña que es la historia ayuda a que sigamos leyendo a pesar de todo.
El dibujo la verdad es que no es gran cosa. Por lo general es un dibujo muy cuadriculado y muy pobre en detalle. Y el entintado y el coloreado, que intentan ser de algún modo "experimental" o "alternativo", no acaba de convencer. Pero al menos las imágenes son fácilmente entendibles, aunque en algún momento nos cueste diferenciar a algún personaje.
En general, una historia curiosa sin más historia que eso. Yo reconozco que me he divertido leyéndolo, sobre todo por darle un toque más "humano" al personaje más popular de DC. Pero tampoco es una obra maestra, ni de lejos.

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