jueves, febrero 02, 2012

(Reseña de cómic) Superman: Red Son

Ya he reseñado alguna vez alguno de los Elseworlds, una línea editorial de DC que se basa en mostrar historias alternativas sobre personajes DC, y que entraron en continuidad con la Infinite Crisis, formando cada uno de los Elseworld una de las nuevas 52 Tierras que se formaron en el nuevo multiverso. Uno de estos Elseworld es el que imaginó el aclamado autor Mark Millar en 2003, Superman: Red Son ("Superman: Hijo Rojo").
La historia nos pone en la curiosa situación alternativa en la que la nave kriptoniana de Superman, en vez de haber caído en Kansas, hubiera caido en Ucrania en los tiempos de la URSS, y hubiera sido criado por tanto con ideales comunistas. Aunque en un comienzo el héroe se comporta del mismo modo que en su versión original, las presiones políticas de la Guerra Fría lo hacen tomar más partido del probablemente debido en la guerra, incluso llegando a asumir el liderazgo de la Unión Soviética tras la muerte de Stalin. Sin embargo, no todo el mundo confía en Superman, entre ellos los americanos, quienes piden ayuda al genio científico Lex Luthor.
La historia es muy típica Millar. La historia es buena, tiene muy buen ritmo, unos diálogos buenos y por lo general con grandes joyas y un argumento en el que no sabes realmente cual es el "bando bueno" durante toda la historia (si es que hay alguno), sino que todos los bandos suelen tener parte de razón y estar en parte equivocados. Desgraciadamente, hay algún diálogo de por medio un tanto raro para intentar explicar mejor la historia, pero son perdonables. Y la sorpresa final de las últimas páginas del último número es muy buena.
Respecto al trabajo de Dave Johnson y Killian Plunkett, los dibujantes al cargo de esta historia, está bastante bien hecha, llevan un estilo muy McGuiness (autor que me gusta mucho), aunque en algún momento es difícil reconocer a algún personaje, también causa de que a lo largo de la historia los personajes cada vez envejecen más. Pero no entorpece demasiado a la lectura.
En general, una miniserie de lo más curioso que no dejará indiferente a nadie que lo lea, y que incluso nos hará plantearnos ciertas dudas a los fans del personaje, no sólo sobre las implicaciones políticas de sus acciones, sino incluso sobre su origen real. Claro que, recordemos siempre que no es más que un cómic, así que cualquier origen es posible y válido.

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