sábado, marzo 10, 2012

Cómics históricos: The Amazing Spider-Man #121

Los fans de los cómics hemos visto a muchos personajes morir: Jason Todd, el Detective Marciano, Flash, la Antorcha Humana, Supergirl, el Capitán América, Sue Dibny, Harry Osborn o incluso el mismísimo Superman han conocido su última hora en alguno de los cómics de los últimos treinta años. Es cierto que, en la mayoría de los casos, estos personajes han vuelto, hasta el punto de que ni siquiera nos llega a impresionar mucho ninguna de estas muertes, pero lo cierto es que ya es algo habitual.
Sin embargo, que personajes importantes para una serie fallezcan no era algo tan habitual en los 60's. Esto cambió radicalmente con el número 121 de la serie The Amazing Spider-Man, publicado en junio de 1973 por Gerry Conway, Gil Kane y John Romita Sr., al acabar en este número con la vida del que era por aquel entonces el interés romántico del protagonista y, de hecho, su prometida: Gwen Stacy.
Póngamonos en situación: a lo largo de muchos números, Spiderman y el Duende Verde se habían enfrentado en múltiples ocasiones, descubriendo ambos la identidad del otro pero, gracias a los ataques de amnesia temporales de Osborn, Peter podía vivir tranquilo sin preocuparse de él hasta la siguiente vez que el empresario sufriera algún shock que le hiciera recuperar la memoria. Y esto ocurre una vez más cuando su hijo Harry recae en su drogadicción mientras Industrias Osborn entra en una grave crisis financiera, provocándole un estrés que le lleva a recordar todo y a decidir que acabará con su enemigo de una vez por todas. Mientras tanto, Spiderman, que recientemente ha estado en Canadá luchando contra el mismísimo Hulk, empieza a notar cómo sus poderes no funcionan del todo bien debido a un virus que debe haber cogido en las bajas temperaturas del país vecino, por lo que, cuando llega a su piso y descubre que el Duende Verde se ha llevado a su prometida, no es rival para el villano que lanza a la chica insconciente desde el puente de Brooklyn a su inevitable muerte, tras lo cual el superhéroe arácnido jura acabar con la vida del villano.
Como les digo, la historia conmocionó mucho a los fans de la época. Gwen era como la "Lois Lane" de Spiderman, un personaje completamente intocable. Pero la relación de Gwen y Peter iba demasiado bien, y en Marvel opinaban que eso llevaría al personaje por un camino por el que se perdería la esencia del personaje, así que había que quitarla de en medio, aunque fuera del modo más drástico.
La respuesta de los fans fue tan energética que al cabo de unos dos años después tuvieron que comenzar la que sería una de las sagas más recordadas del personaje cuando un villano conocido como el Chacal clonara a la chica y a su novio en la llamada "primera saga del clon" (con la segunda saga del clon tomando lugar unos veinte años más tarde), pero el clon de Gwen no se convirtió en ningún momento en un personaje regular, teniendo alguna que otra aparición esporádica a lo largo de los años.
No sólo fue una historia significativa para la propia industria del cómic, donde a partir de este número se dejó claro que no había nada sagrado y que cualquier personaje podía morir, y dando un paso hacia la llamada "Edad de Bronce de los cómics", sino que, como es evidente, tuvo muchas consecuencias en las series del arácnido: la muerte de Gwen ha atormentado al personaje casi tanto como la muerte de su tío; la desaparición de la chica dejó vía libre para la futura relación entre Peter y MJ; la imagen del Duende Verde lanzando a la novia del momento de Peter desde alguno de los puentes de Nueva York se ha repetido en casi todas las adaptaciones del personaje; etcétera.
Vamos, en resumen, una historia que sin duda no deja frío a nadie y que todavía a día de hoy da escalofríos leer, gracias al estupendo trabajo de sus creadores y el dramatismo con el que lo trataron (el hecho de no revelar el título del episodio hasta la última página es magnífico).

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