jueves, mayo 24, 2012

(Reseña de cine) El Mundo Perdido: Parque Jurásico II

Tras el éxito que supuso la adaptación al cine de la novela Jurassic Park, Michael Crichton se animó a escribir una secuela, la cual además adaptaba la popular novela The Lost World de Arthur Conan Doyle al universo de ciencia-ficción de la primera novela, por lo cual Crichton tomó prestado el nombre de la obra antes mencionada. Steven Spielberg, director de la primera película y uno de los principales culpables de que se escribiera esta secuela, dirigió también esta segunda parte.
Ian Malcolm es convocado por John Hammond una vez más, esta vez para que le ayude a preservar a los animales que aún sobre
viven en isla Sorna, la Zona-B de Jurassic Park, ante la tentativa de su sobrino, Peter Ludlow, de explotarlos una vez más. Aunque en un principio Malcolm es reacio a volver a poner los pies en una isla en la que hayan dinosaurios, el saber que su actual novia, Sarah Harding, ya ha partido para allá, le hace cambiar de parecer, pero al llegar se encuentra con que Ludlow ya ha puesto en marcha sus ideas.
Esta segunda película es bastante más floja que la primera, como suele ocurrir con muchas secuelas. De por sí, el guión es mucho más libre que en la primera película, donde a pesar de cambiar algunos segmentos e ignorar alguna de las tramas, seguía el mismo concepto. Sin embargo, en este caso no, y curiosamente, en esta película toman un par de elementos de la primera novela que no se incluyeron (de por sí, la escena inicial es sacada directamente de la primera novela). Los diálogos no son especialmente brillantes, la película es bastante atropellada y, llegado a un punto, se convierte en una sucesión de ataques de dinosaurios que no parece dejar un respiro a los protagonistas y que en muchos casos no aporta nada al desarrollo de la trama más que la muerte de algún personaje secundario. Lejos están esas escenas de calma sobre las copas de los árboles viendo comer a los braquiosaurios que te relajaban antes de la siguiente escena de acción, o esas conversaciones en el centro de visitantes preguntándose qué pueden hacer a continuación, esa película es simple y llanamente acción seguida de acción. Hasta los estegosaurios son violentos.
Aunque no hay mal que por bien no venga, ya que la acción por general es muy buena, y ver las escenas de acción por separado (verlas seguidas acaba saturando) es una experiencia genial. Sobre todo la escena de la caravana, en mi opinión una de las mejores escenas de la saga (aunque la primera escena del T-Rex y la de los raptores en la cocina de la primera película no se quedan muy atrás).
Y por esta escena recuerdo una muerte en particular que ocurre en esta escena, probablemente la muerte que más pena me ha dado en toda la saga, y he de mencionar que es realmente el único personaje "importante" que muere en esta película. Todos los demás son carne de cañón, incluso el último personaje en morir, que sí es importante, muere en la escena final, cuando ya no quedan ni cinco minutos de película.
Los efectos especiales, sorprendentemente, son peores que los de la primera película. El ordenador canta bastante más, en algún momento se nota el fondo verde, e incluso en un momento se nota perfectamente que un triceratops es sólo un ariete.
Respecto a las actuaciones, los únicos destacables son de nuevo Jeff Goldblum como Malcolm, Vince Vaugh como Nick Van Owen y Richard Schiff como Eddie Carr, y tal vez podamos salvar a Pete Postlethwaite como Roland Tembo o incluso a Arliss Howard como Peter Ludlow (aunque su papel es patético). Por el resto, ni Julianne More interpretando a Sarah Harding se salva de tener unas actuaciones entre mediocres y pobres.
Finalmente, hay que mencionar, por descontado, el fragmento final de la película. Sólo se me ocurre una palabra: ¿qué? O sea, sí, es un concepto muy divertido y todo lo que quieras, pero es un momento que básicamente ni siquiera sabes cómo enfocarlo. Al mismo tiempo es cómico y dramático, y no termina de convencer de ninguna de las dos maneras. Aunque, curiosamente, hay que reconocer que "adapta" una parte de la novela de Conan Doyle que Crichton no adaptó en su novela (aunque Conan Doyle usó un pterodáctilo, no un T-Rex...).
Concluyendo, una película entretenida, con muy buena acción pero que falla en muchos otros aspectos, por lo que queda muy lejos de su predecesora.

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