jueves, mayo 31, 2012

(Reseña de cine) Jurassic Park III

Tras el éxito que supusieron las dos primeras entregas de Jurassic Park, y a pesar de que Chrichton no volvió a escribir sobre este concepto, en 2001 se estrenó una segunda secuela, esta vez titulada simplemente Jurassic Park III, en la que Steven Spielberg se mantuvo simplemente como productor, mientras que en esta ocasión la dirección sería llevada a cabo por Joe Johnston.
Después de un incidente en el que un hombre y un niño quedan atrapados en Isla Sorna, una pareja de aventureros millonarios se ponen en contacto por Alan Grant para que les dé un tour aéreo guiado a dicha isla, lo cual el paleontólogo acepta debido a la necesidad de dinero para su investigación. Sin embargo, una vez a bordo, acaba por descubrir que sus anfitriones no son lo que dicen ser... ni tampoco sus intenciones.
Hasta la hora la película más criticada de la saga, aunque básicamente es por sus dos fallos (enormes): el pobre desarrollo inicial (aunque tenga mucho sentido, no convence mucho lo fácil que Grant es persuadido para ir a la isla) y el completamente anticlimático final (cuando esperábamos la ya clásica escena épica con velocirraptores de cada película... los velocirraptores se van y se acaba). Sin embargo, durante la película, tanto el ritmo como los diálogos superan por mucho a la anterior entrega (El Mundo Perdido: Jurassic Park), siendo capaz de alternar escenas de sosiego con escenas de acción y siguiendo una trama bastante limpia en la que no notamos ninguna escena completamente sobrante. Aunque ninguna de las escenas de acción de esta película supera las grandes escenas de las dos anteriores, siguen siendo bastante buenas y dejándonos sin aliento en algún momento.
Esta película, por otro lado, hereda un problema de la anterior: la falta de muertes importantes. De hecho, en la anterior todavía alguna nos pudo doler, pero en esta película se nos presentan a unos (pocos) personajes desechables y a los auténticos protagonistas, los cuales salen (casi) indemnes por lo que al final de la película nos falta una pérdida de verdad. Otra cosa que nos puede dejar un poco frío es el hecho de repetir tramas de la anterior película, como la "bolsa de la suerte" o el depredador buscando recuperar a su cría.
En lo personal, la sustitución del tiranosaurio por el espinosaurio no me pareció la mejor de las ideas, en parte por mi devoción por el lagarto tirano rey, y en parte por la propia popularidad de dicho dinosaurio, cuya única escena lo hace quedar en bastante mal lugar frente al nuevo monstruo, del cual ni siquiera explican el origen (se dice que InGen no lo incluía en sus listas, pero luego esa trama se deja colgada). Por contra, es de agradecer la escena de los pteranodon, otros animales que gozan de gran popularidad y que hasta la fecha sólo habían tenido un pequeño cameo al final de la segunda parte. Lo cual en parte contradice esta película en la cual se supone que aún estaban encerrados.
Los efectos especiales, por desgracia, empeoran cada vez más, ya no sólo por el aumento del CGI sino porque algunas de las maquetas tienen bastante poco realismo (los dientes del espinosaurio cantan mucho a plástico).
Los actores en general lo hacen bastante bien, sorprendiendo que probablemente sea Sam Neill el que peor interprete, aunque me da que de esto tiene más culpa el guión que el propio actor. Pero incluso el joven Trevor Morgan interpretando al apañado Eric Kirby hace un trabajo excepcional, sin dejar de mencionar a William H. Macy, Téa Leoni o Alessandro Nivola.
Resumiendo, una película que, aunque no sea la mejor de la saga, se deja ver y entretendrá a todo aquel fan de estos animales. Yo estoy deseando que salga la cuarta parte, la cual se dice se estrenará el año que viene.

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