jueves, mayo 10, 2012

(Reseña de película) Jurassic Park

En 1993, el afamado Steven Spielberg decidió adaptar a la gran pantalla la novela de ciencia ficción Jurassic Park, del escritor Michael Crichton, película que fue el inicio de toda una serie de merchandising a su alrededor entre el que se ha incluído una segunda novela del mismo autor y dos secuelas cinematográficas (más una tercera en camino). Aunque ya hace casi veinte años desde el estreno de esta película, desde entonces esta saga ha sido una de mis favoritas, así que he decidido reseñarla.
La trama de la película nos transporta a una isla en el mar de Costa Rica, en la cual un multimillonario llamado John Hammond ha montado un parque temático bastante especial: mediante determinadas artimañas de ingeniería genética, ha logrado revivir una serie de criaturas prehistóricas, la mayoría de ellos, dinosaurios del jurásico y cretácico. En pos de abrir el parque y convencer a sus inversores del buen trabajo que está realizando, Hammond y su abogado Donald Gennaro citan a una serie de científicos de distintas ramas para que den su opinión sobre el parque. Sin embargo, durante dicha visita, todo lo que podría haber ido mal, va mal, y los dinosaurios se liberan y empiezan a sembrar el caos por la isla.
Supongo que no hace falta decir que la historia es genial, y en su día todos nos quedamos alucinados cuando nos explicaban el proceso de clonación de los animales, todos pensando que podría ocurrir de verdad. Cierto es que hay algunas pequeñas licencias tomadas por el autor original (antropólogo y amante de la ciencia en general), pero la idea nunca ha terminado de desaparecer de la cabeza de la gente y todavía a día de hoy, veinte años más tarde, aún hay quién estudia la posibilidad de llevar a cabo el proceso que se explica en la cinta (con sus necesarias modificaciones).
Pero aparte del realismo con el que se nos vende la recreación de estas criaturas en pleno siglo XX (casi XXI), la película tiene un ritmo espectacular y una historia magnífica, aunque en algunos momentos pierde un poco de lógica (no tiene sentido que permitan a braquiosaurios o triceratops andar a sus anchas por el parque, por muy herbívoros que sean, siguen siendo peligrosos) o incluso rozan el surrealismo (la inteligencia de los velocirraptores es absurdamente grande), pero durante el visionado de la película no te lo planteas y te dejas llevar por los momentos.
La acción en general es muy buena. La mítica escena del T-Rex atacando los coches automatizados o la de los velocirraptores en la cocina te mantienen en tensión el tiempo justo para no llegar a cansar. En general, la película juega muy bien con el espectador, haciéndole sentir una sensación tras otra desde el comienzo hasta el final.
Los efectos especiales son muy buenos. Demasiado buenos, considerando que la película se rodó hace, como ya he repetido varias veces, veinte años. Citando a un amigo: "estoy convencido de que Steven Spielberg tiene un T-Rex en su jardín". Pero es que incluso los raptores o el primer braquiosaurio, hechos más por ordenador que otros como el T-Rex o el triceratops, que, siendo como son, máquinas, pueden parecer reales más fácilmente, también parecen reales. De hecho, la única escena en la que el ordenador canta un poco es la escena de los gallimimos, cuando aparece el tiranosaurio y empieza a devorarlos.
El trabajo de los actores es bastante desigual. Actores como Sam Neill (Alan Grant) o Jeff Goldblum (Ian Malcolm) bordan sus papeles, mientras que otros como los niños Ariana Richards (Lex Murphy) y Joseph Mazzello (Tim Murphy), al igual que Laura Dern (Ellie Sattler) no terminan de convencer. Como curiosidad es ver en esta película uno de los papeles de Samuel L. Jackson (Ray Arnold) cuando todavía no terminaba de hacerse un hueco en Hollywood.
Como fan de la saga y de la paleontología de por sí (nótese que he dicho fan, estoy muy lejos de ser un entendido), no puedo evitar mencionar la cantidad de cambios en los dinosaurios de la película. Velocirraptores el doble de altos, tiranosaurios cabezones con una conveniente incapacidad para ver objetos inmóviles o braquiosaurios que rumian son algunas de esas imágenes que debido al éxito de la película han provocado que la mayoría de la gente tenga un concepto erróneo de estos animales. Y no es que posteriormente se haya descubierto que no podía ser así, sino que se modificaron expresamente para adecuarse a los argumentos y las imágenes que se necesitaban para la película. Supongo que habrá que perdonarlos.
Como podéis imaginar, a esta película le doy una nota muy alta, a pesar de este último problema sobre los dinosaurios. Pero, en general, ayudó a popularizar de nuevo a estos animales, que por sus anteriores representaciones en las que parecían animales torpes y lentos habían perdido interés para el público. Sin embargo, tras haber visto Jurassic Park, ¿quién no se apuntaría a visitar Isla Nublar en caso de que se lograra llevar la película a la vida real?

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