miércoles, junio 06, 2012

(Reseña de cómic) Batman: A Death in the Family

Este es un cómic que he estado dudando si hacer reseña o incluir en la lista de cómics históricos, ya que sin duda marcó historia, pero al final me he decantado por este formato. El acontecimiento principal de esta saga, escrita entre 1988 y 1989 por Jim Starlin a los guiones y Jim Aparo a los lápices en los números del 426 al 429 de la colección homónima del Cruzado de la Capa, fue votado por los fans a través de una línea 900.
La historia comienza cuando Batman decide que su compañero Jason Todd, el segundo Robin, está pasando por una etapa de inestabilidad emocional debido a la muerte de sus padres, y no le permite continuar acompañándole. Esto, acompañado al descubrimiento del muchacho de que la madre que conocía no era su madre real, y que esta podría estar viva en algún lado del mundo, provocan que el chaval se vaya a la búsqueda de su progenitora, mientras Batman sigue la pista del Joker que ha robado un cargamento nuclear.
Para quien no lo sepa, lo que se votó en la línea 900 es si Jason vivía o moría en esta historia y, como sabrá cualquiera que sea regularmente seguidor del Caballero Oscuro, la votación salió en contra del joven sidekick, que vió sus últimas horas en esta saga (al menos durante los siguientes diez años). La participación contó de más de 10 000 votos y, aunque fue bastante pareja, se rumorea que puede que alguien haya amañado su teléfono para producir spam masivo y lograr que la balanza se inclinara en contra de Robin.
La historia en sí no es nada del más allá. Salvo por la muerte del chaval, la historia es bastante típica del héroe, mezclando al mismo tiempo la personalidad despreocupada de los años 70 con un carácter mucho más duro que, de hecho, ha sido bastante criticado, ya que parece que no le importara cruzar la línea del asesinato, aunque considerando los acontecimientos de esta saga, es normal. Sin embargo, se dejan muchos cabos sueltos que más tarde no han sido resueltos, entre otros el hecho de que el Joker pueda sospechar o incluso saber la identidad secreta de su archienemigo. Además de que algunos personajes me parecen un poco fuera de su personalidad habitual. Pero, como digo, salvo alguna que otra curiosidad, no me ha dicho demasiado esta saga, aunque es de lectura obligatoria para todo fan del personaje.
El dibujo tampoco es nada del más allá, y es que para un cómic de finales de los 80's guarda un estilo setentero demasiado bestia. Lo único interesante del dibujo, en mi opinión, es la apariencia del Joker, ya que es una de las pocas veces en que he podido apreciar su deformidad (otros dibujantes parecen simplemente dibujarlo como alguien que se ríe mucho).
En resumen, una historia que debe ser leída, pero que tampoco nos va a descubrir la pólvora, sobre todo sabiendo ya su principal punto. Aunque es posible que, al leerla, os llevéis alguna sorpresa de más.

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