miércoles, julio 25, 2012

(Reseña de película) The Amazing Spider-Man

Si la semana pasada reseñábamos la película superheróica más esperada de este verano (Caballero Oscuro: La Leyenda Renace), esta semana le toca el turno a la más temida, The Amazing Spider-Man ("El asombroso Spiderman"). Tras el desastre que fue la Spider-Man 3 de Sam Raimi y, a pesar de que sus 2 predecesoras habían sido geniales, la franquicia fue reiniciada, prescindiendo de todo el equipo de las anteriores películas y poniendo esta vez al frente a Marc Webb (¿os suena el nombre?... a mí tampoco). En esta ocasión los spoilers también son muy probables.
Cuando el huérfano Peter Parker descubre los experimentos que su padre hacía, decide conocer al socio de sus padres, el Dr. Curtis Connors, y le da la solución al problema en que se habían quedado atascados, en una fórmula para ayudar a los seres humanos a regenerar miembros partiendo del ADN de los lagartos. Durante su visita a Oscorp, donde trabaja Connors, Peter es picado por una araña mutada que le concede poderes, por lo que, tras unos conflictos en casa que acaban con la muerte de su tío Ben (su tutor legal junto a su tía May), decide usarlos para detener a los maleantes. Mientras tanto, Connors, sometido a presión por su empresa, acaba experimentando consigo mismo, recuperando el brazo que le falta, aunque con el efecto secundario de convertirse en un monstruo reptiliano con intenciones de reescribir a la especie humana a su imagen y semejanza.
Bueno, ¿por dónde empiezo? La trama es infumable. La sucesión de escenas, diálogos y momentos absurdos comienza casi desde la primera escena de la película y dura hasta el final. Además, tal vez por orgullo o por evitar las comparaciones, Webb ha intentado distanciarse demasiado de las películas de Raimi, pero hasta el punto de que también se distancia de la fuente original, con lo que la muerte del tío Ben y la consiguiente decisión del protagonista de convertirse en un justiciero no tiene ni la mitad del peso que debería tener sino que se queda de modo anecdótico. Sin embargo, y contradiciendo este intento de distanciación, el villano de turno se comporta más como el Duende Verde de la película de Raimi que como el personaje homónimo de los cómics. De hecho, en general, ninguno de los personajes se comporta como su contraparte de las historietas (¡ni siquiera el héroe!), con lo que uno se plantea si el guionista simplemente leyó un par de artículos de Wikipedia para escribir la historia.
El villano no llena. A pesar del vínculo que le dan con el personaje principal, el Lagarto no logra ese nivel de conexión con el héroe que lograron el Duende Verde o el Dr. Octopus (¡o incluso el Hombre de Arena!) en las primeras películas de Raimi, así que queda como un villano anecdótico al que simplemente Spiderman debe parar los pies, pero no tiene ningún momento en el que realmente dé la impresión que debería dar (sobre todo considerando que, como dice Peter en la película, él fue el culpable de su creación). Además, no nos queda nada claro si las nuevas ideas del personaje son producto de la mutación, ya que cuando vuelve a la normalidad sigue con la misma mentalidad pero tras curarse parece ayudar a Spiderman (aunque eso no lo libra de acabar entre rejas), y ni siquiera se nos explica por qué va cambiando de una forma a otra (¿espontáneamente? ¿aumento de adrenalina? ¿se vuelve a inyectar el suero?).
La trama romántica tampoco pinta nada. Durante toda la película es muy forzada y provoca muchas escenas que no vienen al caso. Además, ¿es cosa mía o han intentado sustituir a J. Jonah Jameson con Gwen Stacy? Porque la verdad es que ha sido bastante de mala leche convertir a uno de los personajes más respetados del cómic en un idiota integral como han hecho en esta película.
Y, por supuesto, nos falta hablar de Peter, el cual lleva los humos demasiado subidos para lo que es, humillando a un ladrón de coches sin venir a cuento (vale que Spiderman suela soltar gracias mientras lucha... pero suelen ser producto de los nervios y el miedo, no de chulería), y sé que no es algo que afecte demasiado a la trama, pero... ¿Peter, un skater? ¿En serio?
Aparte de todo esto, el ritmo de la película está completamente descuadrado, algo que, considerando que la mayoría del trabajo previo del director ha sido en videoclips, decepciona bastante, aunque hay que reconocer que las escenas de acción tienen un muy buen ritmo y coreografías. Pero sólo las escenas individuales, la película como conjunto no tiene ritmo de modo que a cada escena que pasas sientes que falta algo en medio o que las cosas ocurren demasiado espontáneas. Si a esto le sumamos la falta de lógica a la hora de usar los poderes del personaje (¿por qué necesitaba las grúas para ir saltando si lo mismo puede hacer a los edificios? o, ¿por qué Connors tenía que sujetarlo para que no cayera si tenía al lado la fachada del edificio al que se podía pegar?), tenemos una película bastante desastroza.
Como digo, las peleas y sus coreografías están bastante bien hechas. También están bastante bien los efectos especiales. A pesar del feo aspecto del Lagarto, la verdad es que está muy bien logrado. No podemos hablar lo mismo de las actuaciones, ya que los actores son, en su mayoría, unos caras de palo, siendo Emma Stone (Gwen Stacy) y Sally Field (tía May) las únicas que parece interpretar algo a lo largo de la película.
Vamos, en conclusión, un desastre absoluto. Una película mal documentada, mal interpretada y peor dirigida. Sólo espero que las malas críticas que está recibiendo se traduzcan en que se vuelva a reiniciar la franquicia, esta vez con un director con un poco más de cabeza. Aunque, considerando cómo va Marvel en el cine últimamente, no me fiaría mucho.

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