sábado, agosto 25, 2012

(Reseña de serie) Friends, 8ª temporada

Antepenúltima temporada de esta popular sitcom que aguantó en antena durante diez años, siempre manteniendo el mismo equipo durante dicho período completo.
Esta temporada se centra casi exclusivamente en Rachel y el hijo que, al final de la anterior temporada, descubrimos que esperaba, mientras Joey, su actual compañero de piso, se enamora de ella, y Ross, el padre del bebé, tiene problemas para compaginar el seguir el progreso del embarazo y atender a su nueva novia Mona.
Aunque el nivel del humor de la serie sigue manteniéndose de forma genial, esta temporada muestra perfectamente de lo que llevaba hablando en las últimas temporadas: pocas tramas largas y la mayoría de las tramas autoconclusivas episodio por episodio. Y encima hemos vuelto a la historia de Rachel y Ross, la cual, como ya me canso de repetir, se hace demasiado cansina a lo largo de la serie. Eso sí, la trama de Joey le da un giro bastante curioso y que incluso te hace sentir lástima por el actor.
Uno de los momentos más épicos de la temporada ocurre en el episodio "El del rumor", en el cual Brad Pitt, por aquel entonces marido de Jennifer Aniston (Rachel), aparece interpretando a Will Colbert, un ex-compañero de colegio de Ross, Monica y Rachel, que odia a la última por haberle hecho la vida imposible en el instituto. Como curiosidad, debido a un rumor que Ross y Will habían extendido en el instituto en el que decían que Rachel era hermafrodita se creó polémica ya que la Sociedad de Intersexuales de Norte América consideró el capítulo como ofensivo (personalmente, me parece una estupidez).
Concluyendo, y a pesar de que la serie sigue siendo tan divertida como en sus comienzos, ya no le queda casi frescura y el final ya se va haciendo más que necesario.

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